Claves psicológicas para comprender un fenómeno emergente entre adolescentes y jóvenes
En los últimos meses, el término therian ha comenzado a aparecer en redes sociales, centros educativos y conversaciones familiares, generando sorpresa, dudas e incluso preocupación.
Algunos jóvenes se identifican emocional o simbólicamente con un animal —lobo, gato, zorro u otros— y expresan esa vivencia como parte de su identidad personal.
Más allá del impacto mediático o de la caricaturización habitual en internet, el fenómeno merece una lectura rigurosa desde la psicología. Hasta para mí ha sido un campo por novedoso por descubrir después de casi 30 años como psicóloga, cuando en los últimos meses he recibido sobre todo a más de un paciente a mí consulta comentándome cómo deberían de comportarse con sus hijos que decían ser un: perro o gato .
No estamos ante una simple moda ni necesariamente ante un trastorno mental, sino ante una forma contemporánea de construcción identitaria que requiere comprensión profesional y mirada clínica matizada.
Antes de nada empecemos por comprender el término.
¿Qué significa ser therian?
Una persona therian describe experimentar una conexión interna profunda con un animal no humano. Es importante aclarar algo fundamental: la mayoría no cree literalmente ser un animal desde un punto de vista biológico. La vivencia se sitúa más bien en el plano psicológico y simbólico.
El animal funciona como una representación interna que ayuda a explicar cómo la persona se percibe emocionalmente: independiente como un felino, protector como un lobo o sensible como un ciervo. Se trata, por tanto, de una narrativa identitaria más que de una pérdida de contacto con la realidad.
Diferenciar esto resulta esencial para evitar diagnósticos precipitados.
Identidad en la era digital
Para comprender el fenómeno therian es necesario situarlo en su contexto cultural. Nunca antes en la historia había existido un espacio global donde experiencias subjetivas minoritarias pudieran encontrarse, nombrarse y validarse colectivamente.
Internet no crea la vivencia, pero sí le da lenguaje y comunidad.
La adolescencia y la juventud temprana son etapas evolutivas centradas en una pregunta esencial: ¿quién soy? Tradicionalmente, la identidad se construía a partir de roles familiares, sociales o profesionales relativamente estables. Hoy, en cambio, las identidades se exploran de manera más abierta, flexible y experimental.
El fenómeno therian puede entenderse como una expresión de esta búsqueda.
La función psicológica del símbolo animal
Desde una perspectiva psicológica, el animal suele cumplir funciones significativas:
- Organización del autoconcepto
El símbolo animal permite integrar emociones difíciles de nombrar. El joven encuentra una imagen coherente que explica su forma de sentir o relacionarse.
- Regulación emocional
El animal puede representar fortaleza, refugio o protección ante experiencias de vulnerabilidad, ansiedad o sensación de diferencia.
- Sentido de pertenencia
Las comunidades online ofrecen reconocimiento y validación, algo especialmente relevante en personas que se han sentido incomprendidas o fuera de norma.
En este sentido, la identidad therian puede funcionar como un lenguaje psicológico más que como un síntoma clínico.
¿Debemos considerarlo un problema de salud mental?
La respuesta profesional no admite simplificaciones.
No constituye necesariamente un trastorno cuando:
- la persona mantiene conciencia de la realidad,
- conserva funcionamiento social y académico,
- la identidad no genera sufrimiento significativo,
- se vive como expresión simbólica o exploratoria.
Sin embargo, sí puede requerir atención clínica cuando aparece aislamiento extremo, rechazo intenso del propio cuerpo humano o cuando la identidad actúa como mecanismo de evitación frente a malestar emocional profundo.
El objetivo terapéutico no debería centrarse en eliminar la identidad, sino en comprender qué necesidad psicológica está intentando expresar.
El error del alarmismo
Una reacción frecuente de adultos y medios es oscilar entre la burla y la alarma moral. Ambas respuestas suelen ser contraproducentes.
Ridiculizar refuerza el sentimiento de incomprensión.
Patologizar sin evaluación clínica genera estigmatización.
La intervención psicológica eficaz parte de una actitud distinta: curiosidad, escucha y exploración del significado personal.
La pregunta clínica relevante no es “por qué quieres ser un animal”, sino “qué representa ese animal para ti”.
Lo que este fenómeno nos enseña como sociedad
Más allá del debate social, el fenómeno therian refleja una realidad más amplia: las nuevas generaciones buscan lenguajes simbólicos para explicar su experiencia emocional en un mundo cada vez más complejo e incierto.
La identidad humana siempre ha utilizado metáforas —mitos, arquetipos, personajes— para comprenderse. Hoy, esas metáforas adoptan formas nuevas mediadas por la cultura digital.
Comprender no significa validar acríticamente ni tampoco rechazar de forma automática. Significa ejercer una mirada psicológica capaz de diferenciar entre diversidad identitaria y sufrimiento clínico.
Tal vez la cuestión no sea si algunos jóvenes se identifican con animales, sino qué nos revela este fenómeno sobre necesidades universales: pertenecer, sentirse reconocido y construir una narrativa coherente sobre quién se es.
Y, como ocurre con muchos cambios culturales, la tarea de la psicología no consiste en juzgar la forma que adopta la identidad, sino en acompañar el proceso humano que siempre hay detrás de ella.
Artículo escrito 28 febrero 2026 para El Progreso de Lugo

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