Algunas relaciones no se rompen por falta de amor, sino por falta de tiempo y es algo que desgasta la armonía en pareja
En muchas zonas rurales de Lugo —y en tantos otros contextos— la vida no gira en torno al ocio, ni siquiera al descanso. Gira en torno al trabajo, ese que no entiende de horarios, de fines de semana ni de “muchas disponibilidades”. El trabajo que se tiene en casa acaba ocupándolo todo, quien convive con alguien que se dedica a la ganadería lo sabe bien, ¡las vacas no esperan!. No entienden de aniversarios, ni de planes improvisados, ni de domingos en la playa. Hay que ordeñar a diario y cuidar de los animales.
Muchas personas en consulta expresan esta misma idea con distintas palabras: “sí, sé que me quiere, pero nunca está disponible”, “entiendo su trabajo, pero yo también necesito algo más”, “parece que siempre soy yo quien se tiene que adaptar”.
Entonces es cuando aparece un punto clave en terapia, que pocas veces se aborda con honestidad: la empatía en pareja no puede ser unidireccional.
Es cierto que quien tiene un trabajo altamente demandante no siempre puede elegir hacer lo que le apetezca. Existe una realidad económica y responsabilidad que cumplir, y en muchos casos, una forma de vida y de desarrollar un trabajo, no se puede cambiar fácilmente. Pero también es cierto que quien está al otro lado, la pareja de alguien así, no puede vivir permanentemente en la renuncia emocional, ¿cómo se puede conciliar un tiempo de calidad juntos cuando tu profesión u oficio ocupa la mayor parte de tu día?.
Profesiones que no desconectan nunca
El que convive con alguien que vive del sector primario lo sabe bien: tanto la agricultura como la ganadería no permiten pausas, pero no es la única realidad.
También ocurre en:
- Hostelería: con horarios eternos, y sin fines de semana libres
- Personal sanitario: médicos, enfermería, auxiliares, urgencias, con guardias de 24h o 48h muy complicadas.
- Fuerzas y cuerpos de seguridad: policía, guardia civil, rotaciones de jornadas de vivir situaciones intensas.
- Transporte: camioneros, repartidores, que vienen a casa una vez a la semana agotados de tanto viajar
- Marineros: donde a veces disfrutas de la pareja 1 mes al año.
- Construcción: jornadas largas, de trabajo fisico y desplazamientos.
- Autónomos en general: esos que no tienen horarios reales de entrada ni salida y pocas veces desconectan porque viven pegados al telefono.
- Comercio: especialmente pequeños negocios familiares que abren cada día
- Emergencias: protección civil, bomberos, viviendo al límite y con riesgo.
- Turnos industriales: fábricas con rotación mañana/tarde/noche, que ya no saben en qué día viven.
En fin, seguro que algún sector se me escapa por nombrar, pero en todos ellos, no se habla solo de trabajar mucho, sino que también de laboress que absorben, invaden y condicionan la vida personal por completo, dejándote sin tiempo para tus hobbies, hijos y mucho menos poder disfrutar de una vida en pareja.
Workaholic
El problema no es solo el cansancio físico. Es la dificultad de sostener una vida compartida en pareja, y más si ambos miembros de la pareja no se dedican a lo mismo, ¿cuándo encuentran momentos para tener sexo?.
Una relación no se construye únicamente desde el compromiso o la responsabilidad, crece desde lo más cotidiano: poder tener conversaciones sin prisa, reírse a gusto, hacer planes, y también tener tiempo para aburrirse juntos, y cuando todo eso desaparece, empieza a aparecer la sensación de estar en pareja, sí, pero viviendo en soledad.
El adicto al trabajo, se le conoce como workaholic, si justifica constantemente que le es imposible trabajar de otro modo, que su tarea es insustituible, entonces el otro miembro de la pareja, deja pasar el tiempo, lo normaliza y el ritmo laboral acaba por dominar los tiempos de la vida personal de cada uno.
Pero ¿cómo diferenciar a una persona que trabaja mucho de un “adicto al trabajo”?
Un adicto al trabajo está atrapado por su interpretación de la realidad, se olvida de fechas importantes, festejos, o momentos de placer que se le pasan de largo, porque su trabajo es más importante.
Características de un Workaholic:
- No sabe disfrutar del tiempo libre.
- Posterga eventos importantes por “cumplir en el trabajo”.
- Su narcisismo se expande hacia su vida profesional.
- Tiene síndrome de abstinencia por trabajar, en vacaciones, no sabe “desconectar”.
- Está siempre pendiente del reloj.
- Imposible apagar el móvil o dejar de lado asuntos fuera del horario de trabajo.
de la lógica de su sacrificio.
La trampa: la comprensión infinita
Aquí aparece una idea peligrosa por parte de una pareja de una persona que tenga un trabajo absorbente: creer que amar es comprenderlo todo.
Sí, hay trabajos que no se pueden cambiar fácilmente, se tienen ciertas responsabilidades que cumplir, pero comprender no puede convertirse en anularse emocionalmente. Quien tiene una profesión muy exigente necesita comprensión, pero quien espera, quien se adapta, quien sostiene los espacios vacíos, también necesita ser visto, porque si no, la relación se acaba convirtiendo en un lugar donde uno resiste y el otro sobrevive. Hemos normalizado demasiado la idea de que amar implica renunciar, a planes y necesidades, aunque toda relación implica cesiones, no todas las renuncias son sanas.
¿Qué podemos hacer?
A veces no se trata de tener más horas en el día, sino de preguntarse qué lugar ocupa la pareja dentro de las que ya existen. De si hay un esfuerzo consciente por encontrarse, por cuidarse, por estar —aunque sea poco tiempo, pero de calidad—, el amor también necesita espacio.
Si te sientes reflejado en esta situación te preguntarás que puedes hacer para salvar tu relación, aquí te dejo unos pasos:
- Reconocer que tenéis un problema: el que trabaja mucho y el que necesita más tiempo con la pareja.
- Tomar conciencia del costo real de lo que os estáis perdiendo al no estar juntos.
- Adoptar medidas para limitar el trabajo a horarios razonables. Buscar soluciones.
- Pedir ayuda. Hacer terapia de pareja si solos no sois capaces de resolverlo.
La adicción al trabajo se sostiene en una serie de exigencias y mandatos familiares que suelen estar vinculados con la propia historia y con el lugar que cada uno ocupó en su familia. El trabajo nos ofrece economía, reconocimiento en el entorno personal y un lugar en la sociedad, pero cuando su sentido oculto es satisfacer exigencias internas sin fin ya no nos enriquece, sino todo lo contrario y te hace perder a personas que suman en tu vida.
Artículo escrito 18 abril 2026 para El Progreso de Lugo




