Compromiso

EL MATRIMONIO EN ROMA

EL MATRIMONIO EN ROMA 780 2126 AnaCastroLiz

Heredamos de la antigua Roma muchos detalles y costumbres que con el ARDE LUCUS se reviven

Recordando las costumbres romanas de hace más de 2000 años, y fusionándola con esta sección, que como sabéis está dedicada a hablar de situaciones habituales de una consulta de psicología y de terapia de pareja, os quiero comentar como eran las costumbres de roma en cuanto a sus matrimonios.

Investigando sobre ello, me gustaría dejaros un resumen de algunos de los aspectos en los que menos hemos cambiado:

-En lo de “prometerse” y pedir la mano, esto ya viene del matrimonio romano cum manu, en el que la novia pasaba de la familia propia a la del marido o de la custodia de su pater a la de su esposo. Estar prometido, en romano se dice spondeo, de donde evidentemente vienen nuestros esponsales.

-La fiesta nupcial, que se llamaba sponsalia. En la fiesta se acordaba la dote y los prometidos intercambiaban regalos.

-El Ramo de la Novia, antes era más bien de rosas o narcisos.

– El anillo, el vestido blanco, el velo, lo de pasar en brazos a la novia, en realidad ¡qué poco hemos cambiado en dos siglos!, ¿verdad?; las bodas son como aquellas anituguas porque somos romanos, por más que nos pese.

– Al día siguiente, el nuevo matrimonio romano celebraba otro banquete íntimo, solo para sus familiares, a modo de reboda (repotia).

Así que, si te casas estos días por los ritos callejeros, que sea por lo romano.

La Novia

La edad legalmente aceptable para contraer matrimonio era de 12 años (antes de los 15).  Tradicionalmente, era el padre (era el paterfamilias) el que arreglaba el matrimonio. Para ellas casarse significaba el final de la niñez y pasaban directamente a ser esposas, a tener una vida sexual con todas sus consecuencias, sin ningún tipo de educación sexual para dedicarse a su esposo y a sus placeres.

Se comportaban de una manera adulta y sabía, muy por encima de su edad, preservando su virginidad como un tesoro. El matrimonio desempeñaba un papel importante en la mejora de la situación familiar y patrimonial. En los estratos más altos de la sociedad, los matrimonios se arreglaban para crear alianzas entre familias prominentes, fortalecer y extender la base de poder del padre o la familia.

El novio

El rito de iniciación para los chicos era al adquirir la toga, con eso ya era un ciudadano, con libertad social y sexual. Eran casaderos a los 18-20 años, poseían una extensa educación, incluso algunos estudiando en el extranjero, casi como universitarios.

La edad mínima legal para casarse era de 14 años. Sin embargo, era común casarse más tarde, especialmente en las clases altas y hacerlo con una chica mucho más joven, sobre todo aquellos que ya eran viudos con la esperanza de tener más hijos.

Factores que influyen en la edad del matrimonio romano

  • Situación social: Los hombres de las clases altas tendían a casarse más tarde, después de alcanzar un cierto nivel de éxito profesional.
  • Estatus militar: Los soldados no podían casarse antes de los 25 años de servicio, a menos que recibieran la ciudadanía romana como recompensa.
  • Estrategia familiar: Los padres pactaban las uniones desde una edad temprana.
  • Prácticas sociales: los varones de la alta sociedad se podían casar varias veces y con chicas mucho menores que ellos.

Compromiso

El compromiso no era un requisito, pero a menudo precedía a un matrimonio de alta escala social y podía durar dos años o más. Se le daba gran importancia a casarse con una niña de 12 años ya que aseguraba así que fuera virgen. Los compromisos de boda se arreglaban mediante negociación entre el padre de ella, el posible novio y su familia.

La ceremonia

La novia llevaba una guirnalda de flores encima de las trenzas y estaba cubierta por un velo amarillo-naranja brillante, que cubría su rostro y cabello, con túnica blanca, y zapatos dorados. La boda comenzaba en la casa del padre de la novia, decorada con guirnaldas y se realizaban sacrificios a los dioses. No era hasta el anochecer que llevaban a la novia, en procesión hasta la casa del novio.

Fechas

Era obligatorio que ambas partes consintieran libremente a casarse, que fueran ambos ciudadanos romanos y haber superado la pubertad. La fecha tenía que elegirse de forma delicada, no debía hacerse en días nefastos, ni el primero o 15 de cada mes, ni en mayo, ni durante ningunas fiestas importantes.

Las fechas más propicias eran: cualquier día desde los idus hasta finales de junio, ya que se creía que durante el solsticio de verano tenía lugar la época de más fértil y de más esplendor de la naturaleza.

Tipos de Matrimonios

La antigua Roma, había 4 formas principales de unión:

Confarreatio: el de los nobles. Era la forma más solemne y antigua de matrimonio en Roma, reservada para los patricios y la clase noble. Con un componente religioso, bajo la supervisión de: pontífices y los sacerdotes más importantes de Roma. Se ofrecía pan de espelta («panis farreus») a los dioses, como un símbolo de pureza y unión. Implicaba la bendición del dios Júpiter.

Ejemplo: Lucio Cornelio Escipión Barbato, político y general romano (337 a.C.–270 a.C.,), con Pomponia. Es el equivalente al matrimonio religioso.

Coemptio: el contractual. Esta forma simulaba una transacción comercial, el esposo “compraba” simbólicamente a la mujer frente a testigos. Era más bien un contrato civil que unía bajo un acuerdo formal. Práctica común entre los plebeyos, utilizada por patricios que buscaban un matrimonio más flexible o que no cumplían con los requisitos para otros tipos de unión. El ritual comenzaba con una pregunta formal hecha por el esposo al padre de la novia o a un tutor.

Ejemplo: Tiberio Graco (163 o 162 a.C.–133 a.C) fue un destacado político de la República romana, que se casó con Claudia, una plebeya. Sería el equivalente al matrimonio civil de nuestra época.

Usus: por convivencia. Es la forma más sencilla de matrimonio en la antigua Roma, se basaba en la convivencia continua de la pareja durante un año. Si la mujer permanecía en la casa del hombre durante ese tiempo sin interrupciones significativas, como pasar tres noches consecutivas fuera, se consideraba que estaban legalmente casados. No requería documentación alguna. Era popular entre los plebeyos ya que proporcionaba una alternativa menos formal para las uniones.

Ejemplo: el matrimonio del famoso político, filósofo y escritor romano Cicerón (106 a.C.–43 a.C.) con Terencia. Es lo que llamamos “pareja de hecho”.

Concubinatus: unión reconocida pero informal. Esta relación se daba entre parejas que no podían o no deseaban casarse oficialmente, pero que convivían. Los hijos de estas uniones no tenían los mismos derechos de herencia que los nacidos de matrimonios legítimos, este matrimonio ofrecía una alternativa para aquellos que no cumplían con los requisitos de las formas tradicionales de matrimonio.

Ejemplo: Julio César (100 a.C.–44 a.C.), con Cleopatra VII, la reina de Egipto. Esto corresponde a lo que le llamamos “al vivir arrimados” de toda la vida.

Artículo escrito 14 junio 2025 para El Progreso de Lugo

¿TIENES FOBIA AL COMPROMISO?

¿TIENES FOBIA AL COMPROMISO? 1280 720 AnaCastroLiz

La falta de confianza y seguridad en uno mismo, tener temor al futuro o no dar superado anteriores fracasos, son los causantes de padecer filofóbia

¿Te cuesta relacionarte con el entorno de tu pareja? ¿Te parece un “tostón” los compromisos familiares? ¿Te acabas aburriendo con facilidad cuando tienes que implicarte en las cosas que le interesan a los demás? ¿Es complicado para ti llegar a acuerdos y te da pereza razonar? ¿Sueles callarte lo que piensas porque sabes que si lo dices crearía un conflicto? ¿Te cuesta tomar iniciativas? Si en la mayoría de las respuestas has contestado son “si”, quizás, tengas miedo al compromiso, te voy a explicar porque te pasa y cómo hacer para superarlo.

Filofóbia

Es cuando sufres ataques de pánico o mucha ansiedad porque sientes que tu libertad se verá afectada y deseas escapar de esa situación, además tienes dificultades a la hora de entregarte emocionalmente y te cuesta formalizar alguna situación o sientes un miedo intenso que te provoca huir.

El “filofobico” es un maestro del auto-sabotaje para intentar justificarse del porque no debe enamorarse o ir a mas con una persona. Se pasa el día buscando las características negativas en esa persona y todo lo que le puede desunir, así sentirá que es el quién controla el inicio y el fin de esa relación y no sufrirá tanto si se termina.

Profecía Auto cumplida

El que no se compromete suele elegir, curiosamente, relaciones difíciles e imposibles para reafirmar la idea de que: “enamorarse es una perdición”, y no está hecho para mantener nada duradero. Así se explica la “Profecía Auto cumplida” donde, sin ser consciente de esto, seleccionas a personas o las atraes a tu vida, a quien ya no es adecuada inicialmente para ti y así reafirmarás que tus creencias están en lo cierto: “esa persona no va conmigo”, “no me conviene”, “no me entiende o somos incompatibles”, para alejarte del compromiso y no llegar a sentir amor.

Inmadurez Emocional

El miedo a tener una relación, surge ante la expectativa de cambio y a la adaptación a una forma de vida diferente. Si lo que hemos escuchado por parte de nuestros padres, es: “no te cases nunca” “no tengas hijos que te quitan años” etc, son mensajes donde se cree que perdemos más cosas de las que ganamos en una relación. Existe un desequilibrio entre lo que se va a afrontar y los recursos de que dispones para hacerlo, es decir, crees que no tienes lo suficiente para aportar a la otra persona; sea económico, emocional o psicológico.

Desde muy niño un “filofobico” no contactó con su autonomía y responsabilidad, algo que no le han enseñado sus padres, que son quienes forman en este tipo de capacidades y ha sufrido de normas rígidas o ha aguantado muchas imposiciones. Encontrara “peros” para todo, buscará fallos en la pareja para aliviar sus malestares y así evitar sus responsabilidades, si la relación no sigue el curso esperado, romperá culpando al otro por lo sucedido.

Pensar; “todas las mujeres son iguales”, “voy a perder la libertad si me saco novia para hacer lo que quiera”, “me va a controlar”, “o me va a pasar igual que con la anterior pareja”, son ideas típicas que se tienen.

No superar una ruptura o haber sido dejados, les hará no iniciar otra nueva relación y preferirá evitar un posible éxito con tal de no pasarlo mal de nuevo.

El modus operandi

Un sujeto que este sin y sea filofobico, se las arreglará para conocer y atender a varias candidatas a la vez y no se quedará con ninguna, me explico; le “dorará la píldora” a varias para asegurarse que está acompañado todo el día y todo el tiempo, siendo él quien dirija ese contacto sin sufrir si alguna se aleja, puesto que ya tiene suplente.

Tiene una idea muy distorsionada de lo que significa amar, son celosos, posesivos y muy inseguros, con un gran temor a sentir rechazo y sin permitirse expresar el sufrimiento, por eso siempre tienen “chorbo agenda” temiendo quedarse sin tener con quien hablar. Les cuesta perdonar, negociar o continuar una relación si algo no les gusta. Su autoestima es baja.

Características

1. Son individualistas. Valorará siempre sus necesidades por encima de quien sea. Difícilmente mostrarán entusiasmo e iniciativa, sino tiras tú de él. Nunca pensará en que una relación de pareja es una unidad sino que son dos partes muy diferenciadas.

2. Es hipocondriaco. Tiende a pensar en el lado malo de las cosas. Teme al futuro, rechazará de antemano cualquier proyecto que limite su libertad en el futuro.

3. No sabe adaptarse. Se suele bloquear pensando que los demás le imponen sus ideas. Suele ser rígido con respecto a valorar las responsabilidades y obligaciones de cada uno, y ni siquiera se le pasa por la cabeza que ese compromiso puede adaptarse a las necesidades de uno mismo y beneficiarse ambos.

4. Juzga sin cotejar información. Va creándose una película en su mente de cómo son las cosas sin tan siquiera comentarlo y ponerlo en común con la otra parte. Saca sus conclusiones y así se justifica para huir de cualquier situación.

En su trabajo

Mostrará una alta necesidad de control y rigidez en casi todo, sobre todo a nivel profesional. Todo lo que conlleve mucha responsabilidad tiende a delegar, su implicación es escasa, si sugiere demasiado esfuerzo, sabe muy bien de quien rodearse para que otras personas lleven el mayor peso del proyecto y él tenga poco que hacer o gestionar, tratando de pasar desapercibido, no implicándose en propuestas que generen más vínculos o directamente desapareciendo. Acaba haciendo las cosas por imposición costándole disfrutar de ellas, si comienza algo está deseando acabarlo.

¿Se puede superar este temor?

Una relación que no tenga compromiso, tarde o temprano romperá. Este problema les suele pasar más a los hombres que a las mujeres.

Si conoces a alguien que merece la pena y no la quieres perder; sincérate contigo, elabora un listado de pros y contras, lo que ganas y que pierdes, cuanto puedes dar, recibir y querer de esa persona, además de la relación.

Sé objetivo, no generalices, cada relación es diferente, no compares con el pasado. El miedo no debe evitarse, solo se supera enfrentándose a él, confía en tus posibilidades. En algún momento de tu vida si tú no decides apostar y parar de dar tantas vueltas, la propia existencia se encargará de que no huyas más. Si te quejas de que no encuentras a la persona adecuada quizás sea que tú no te ofreces a ti mismo el amor que demandas. Empieza por solucionar tus vacios y enfrentarte a tus miedos.

Articulo escrito 5 abril 2019, para La Voz de Galicia. Edición Lugo

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