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LA FRECUENCIA SEXUAL

LA FRECUENCIA SEXUAL 780 2126 AnaCastroLiz

¿Cuánto sexo se considera que es “lo ideal”

a tener, en una pareja estable?

Tener intimidad no tiene que ser mejor que si se tiene una vez al mes, que el que tiene 3 veces por semana, sabemos que mantener una vida sexual activa cuando estas en pareja de mucho tiempo, es importante, sin embargo, es difícil clasificar qué frecuencia es la que se considera como “normal”, ya que cada relación tiene sus circunstancias y características particulares.

A lo que a unos les puede parecer tener una frecuencia optima y aceptable a otros, esa misma cifra les pueda parecer poco, es mucho más importante como es la calidad de ese encuentro y la conexión que una a esa pareja.

En Terapia de Pareja, este un tema que sale con frecuencia a la palestra y pregunta algún de los dos ¿con qué frecuencia se deben mantener relaciones sexuales para que una pareja goce de buena salud sexual? .Siempre respondo que no existen números preestablecidos a los que hay que ajustarse y que depende de la importancia que cada uno le otorgue al sexo.

En este artículo te disipo estas dudas para que las tengas en cuenta con tu pareja.

Factores que afectan a la frecuencia

Existen numerosas causas que son las responsables de que una pareja no tenga tanto sexo, como sobre todo cuando una de las partes quiere y la otra no, y es por estar enfadado o resentido y es que, si falta la conexión, el deseo se evapora. También el hecho de dejar de admirar a la pareja o de acabar por verlo como un amigo, destruye la atracción.

Así que, en lugar de contárselo a tus amistades, o buscar que puedes hacer en el CHATGPT, es importante que hables con tu pareja y reflexionéis si estáis satisfechos con vuestra relación además de preguntaros si existe algún tipo de asunto pendiente por resolver, para poder solucionarlo y vivir sin rencor.

Según un estudio de The Knot, que recoge cuál es la frecuencia normal de relaciones sexuales en una pareja con variantes en función de la edad, de la fase de la relación y de su estado actual: el 60% de los encuestados contestó que tenía sexo al menos una vez por semana, mientras que el 38% de estas parejas afirmaron tener sexo varias veces por semana. Muy en contra de la creencia habitual de que el matrimonio reduce notablemente la frecuencia sexual, los datos indican: que el porcentaje de relaciones sexuales una vez a la semana o más aumenta, una vez una pareja se casa, hay que tener en cuenta que la frecuencia sexual de las parejas varía según los años del matrimonio y si se tienen hijos recién nacidos, o más de un hijo, además de horarios laborales muy absorbentes.

¿Cuál es la frecuencia sexual en España?

Según datos del Instituto Kinsey –centro de investigación reconocido por sus programas de investigación del sexo, la sexualidad y las relaciones–, en España la frecuencia sexual, sería de esta manera:

–         Todos los días. Las personas que tienen menos de 25 años y las que están en la fase inicial de la relación.
–         3 veces por semana, aquellos que llevan menos de 2 años juntos y no tienen todavía hijos.
–         1 vez por semana, son la mayoría de las parejas estables que tienen hijos y no tienen más de 10 años juntos.
–         1 vez o dos al año o casi nunca, las parejas que llevan más de 20 años juntas, pero que tienen una convivencia tranquila, vida estable, que tienen hobbies y suelen usar la cama solo para dormir y ver series.

 

Para muchas de personas, tener sexo consiste en tan solo en: besarse y abrazarse, o solo masturbarse con frecuencia, sin llegar al coito, ya que conforme envejecemos el coito se vuelve menos importante y con esas prácticas ya están satisfechos y es que eso ya es tener sexo.

 

¿Estás satisfecho con tu vida sexual?

La mejor reflexión que puedes hacer para estimar si tu frecuencia es adecuada a tus expectativas o no, es preguntarte si estas satisfecho con la vida sexual que tienes con tu pareja.

-Si su respuesta es: “sí”, entonces todo lo que te digan las estadísticas de ciertos estudios, la opinión popular de tu grupo de amigos, o lo que puedas leer en este artículo, no tiene importancia.

-Si la respuesta es: “no”, sería importante que busques soluciones con tu pareja.

Cuando pasa el tiempo y te acostumbras a solo hacer la “cucharita” y dormir abrazados o no discutir, el cuerpo empieza a fabricar otro tipo de sustancias. El subidón de dopamina de los primeros dos años de relación (fase enamoramiento) va dejando paso a una hormona que se llama oxitocina, que es la del amor, y no se necesita tanto la pasión desenfrenada.

Puede que el ritmo vaya disminuyendo y, cuando nos queremos dar cuenta, nuestra frecuencia de relaciones sexuales se haya reducido tanto que acabas olvidando de querer tener sexo con coito. En ese momento debes preguntarte ¿ya no me apetece hacerlo o estoy adentrándome en un bucle de rutina con mi pareja que no da lugar a esos encuentros? ¿o es que ya no me atrae sexualmente mi pareja? ¿o si deseo a otras personas?

En Sexología sabemos que, a mayor actividad sexual, más ganas de sexo tendrás, cuando los encuentros se distancian, el cuerpo se olvida de alguna manera de generar esa “necesidad” y se limita a vivir asexualmente.

Dicho esto, ¿qué es lo que tú quieres? Si apuestas por disfrutar de tu sexualidad y de la de tu pareja, tu cuerpo se dispondrá positivamente a tener más ganas, así que es importante que te impliques y busques tener encuentros íntimos.

La cantidad de sexo que deberías tener en pareja no viene marcada por ninguna normativa estatal, sino por tus necesidades y las de tu pareja en cada fase de vuestra vida, algo que va cambiando con los años y que debe ser consensuado.

Comunicación

La receta para tener más cantidad de encuentros es tener comunicación, es decir, saber expresar y comunicar lo que quieres a tu pareja.

Cuando solo una de los dos tiene interés y el otro lo ha perdido, hablar de lo que se siente y tratar de identificar la causa del desinterés es fundamental para llegar a una solución en conjunto.

Se puede recuperar la pasión si ambos se implican, y si solos no pueden siempre pueden recurrir a terapia para que un profesional les ayude a encaminar la situación.

Articulo escrito 15 noviembre 2025 para El Progreso de Lugo

SOBREVIVE AL VERANO

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Cada año aumentan las cifras de ruptura de pareja tras el periodo de vacacional

¿a qué puede ser debido?

 

Si la relación va bien, el tiempo de descanso se suele aprovechar en: tener más armonía, diversión, y posiblemente tener más sexo. Si la relación vienen mal desde hace tiempo, con las vacaciones, al tener más convivencia ésta puede volverse más intensa, surgiendo más roces y diferencias, provocando una fuerte crisis.

Una pareja requiere de aplicar grandes dosis de paciencia y mucha inteligencia emocional, para superar cualquier crisis, pero sobre todo sentir amor uno por el otro, porque si a pesar de los esfuerzos no se consigue ser felices, vivir amargados puede ser una condena muy cara a pagar con infelicidad perpetua.

Estar de vacaciones es el momento más deseado para la mayoría de los mortales, pero en algunos casos el periodo estival puede desencadenar en un cataclismo o el fin de su mundo. En la última década, el final de verano e inicio de otoño es el periodo del año con más rupturas oficiales de pareja, con el 60% de los casos. Si eres de los que vas a cogerte unos días con tu pareja y en familia, y tienes miedo de lo que puede surgir, permanece atento a estas recomendaciones porque pueden ayudarte a no cometer graves errores.

¿Qué factores influyen en una ruptura?

1. Convivencia intensa cuando las cosas no van bien.

Si pasas más tiempo en pareja cuando ya existen conflictos y no consigues desconectar del todo, te vas a cargar de más tensión y pueden existir más discusiones por cualquier tontería en vacaciones. Cuando además debes de compartir tus vacaciones, no solo con la pareja e hijos sino con más familiares (cuñados, suegros, etc.) donde te imponen de alguna manera como deben ser esas vacaciones, la intensidad de las mismas puede ser un suplicio y tener un efecto muy negativo.

2. Parejas que no se han cuidado antes

Si durante todo el año por la rutina y ocupaciones, no has cuidado de la relación, ni has sido atento, ni cariñoso, y has delegado muchas responsabilidades familiares en la pareja, arrastrando un estrés considerable, cualquier cosa mínimamente agobiante que surja en vacaciones, puede empeorar la situación.

3. Descubrir cosas que no te gustan

En el caso de aquellas parejas que lleven poco tiempo, si organizan un viaje eso da más opciones para descubrir mejor a la persona con la que estás, y saber cómo es realmente. El simple hecho de pasar tiempo de diversión puede ser algo horrible y que te ayude a que se te caiga “el velo de los ojos” por completo de una persona.

4. Infidelidades

Las parejas también rompen por que aparece un “tercero” en discordia, y en unas vacaciones que hagas por tu cuenta, o con amigos, sin la pareja, puedes descubrir nuevos horizontes. Si te enamoras locamente, eso puede darte las fuerzas necesarias para romper con el pasado y pensar en una nueva vida.

5. Expectativas equivocadas

Las vacaciones están cargadas de expectativas sociales, ya que se espera que sean maravillosas, que te sanen por completo de las amarguras de todo el año, que tu pareja te haga el amor cada día y te jure amor eterno, pero si no se cumplen todas esas necesidades, la decepción te hará sentir un mayor malestar y desilusión frente a la realidad, y eso es una combinación explosiva, que puede conllevar a ruptura.

Descúbrete a ti mismo

Todas las personas que puedan estar en riesgo de separarse deben analizarse antes a sí mismos y preguntarse: ¿Qué me gusta/no me gusta de mi vida? y luego reflexionar lo siguiente para que la relación de pareja sobreviva al verano.

· Analiza que es lo que te está ocurriendo a nivel personal en tu vida, si te sientes animado o deprimido y si tiene que ver en ese estado emocional tu pareja. Habla con ella y dile lo que te sucede, no esperes a que tenga que adivinarlo.

· Ahora enfócate en tu pareja, y observa como es su vida y entorno, averigua si algo le preocupa. Ofrécele tu apoyo y dale seguridad, hazle sentir que te importa.

· El mayor error de una pareja es creer que tienen que hacer todo juntos, es importante saber mantener ciertos espacios, de realizar actividades por separado, tener grupo de amigos diferente y tiempo para estar a solas con uno mismo, todo eso fortalece más la unión.

· Las parejas cambian con el tiempo, se cree que siempre vas a estar como al principio y eso es lo ideal, pero las personas maduran y evolucionan, por eso debes re-enamorarte constantemente de la persona con la decides caminar en la vida, de no ser así, estarás anclado de alguien que fue y que quizás no vuelva a ser así.

· Comunicaros con respeto y llegad a acuerdos.

· Las crisis de pareja bien gestionadas son una fuente de aprendizaje.

· Cada relación es distinta, no os comparéis con vuestros amigos o con otra pareja que tengáis de referencia.

Las Crisis

Toda pareja pasará al menos una crisis en su vida, así que lo primero que se debe hacer es aprender de lo que sucede y saber gestionar las situaciones para cambiarlas.

Algunas pautas que debes tener en cuenta frente a una crisis veraniega o en cualquier otro momento del año, es lo siguiente:

· Analiza que tipo de errores de comunicación que tenéis: si sois de los que dan por hecho cosas que no se han hablado antes, corregís uno al otro, os echáis cosas en cara, no os habláis como castigo o no os escucháis, estos son algunos de los errores típicos que se pueden detectar y modificar.

· No tener objetivos comunes: si uno quiere ir a la montaña y hacer deporte y el otro quiere ir al mar y solo tomar el sol, no es mal plan ni uno ni otro, pero son planes con objetivos distintos, por eso es importante consensuar y equilibrar las necesidades.

· El sexo: se supone que si se tiene más tiempo de ocio puedes tener más tiempo para disfrutar del sexo, pero si esto no se da, hará que pueda aumentar la irritabilidad, si uno busca más al otro en la intimidad, es el momento de averiguar el por qué rehúye del sexo, quién al menos no lo necesita con la pareja.

Pautas para un verano Feliz

Esto son unos consejos generales:

1. Elegir el lugar al qué queréis ir de vacaciones donde los dos podáis disfrutar plenamente con lo que más os gusta.

2. Decidir qué hacer y respetar vuestros espacios.

3. Hablar de vuestras necesidades afectivas y sexuales, para aprovechar las vacaciones.

4. Gestionar las relaciones familiares con espacios para poder pasar también unos días vosotros solos.

5. Organizar reuniones con vuestros amigos conjuntos y por separado.

Espero que estás herramientas te ayuden a pasar un buen verano con tu pareja, pero si atraviesas una crisis de pareja, pide ayuda profesional para que os faciliten herramientas para fortalecer de nuevo la relación.

Artículo escrito 19 julio 2025 para El Progreso de Lugo

EL SINDROME DE TARZÁN

EL SINDROME DE TARZÁN 787 2283 AnaCastroLiz

Enlazar una relación amorosa tras otra, sin elaborar un tiempo para la reflexión, acaba pasando factura al equilibrio emocional

Es de extrema toxicidad, no darle un espacio, tiempo y lugar al dolor que se experimenta después de una ruptura sentimental.

El síndrome de Tarzán explica la conducta, que personas de cualquier edad, pueden experimentar cuando son incapaces de cerrar ciclos al romper una relación de pareja, lo que les lleva a “saltar” de una persona a otra cubriendo ese hueco afectivo, sin tomarse el tiempo necesario para sanar y reflexionar.

¿Pero a qué viene relacionar a Tarzán, con un comportamiento tan dependiente emocional? Sabemos que este personaje de ficción de Edgar Rice Burroughs, es representado entre otras características de moverse por la selva agarrándose por las plantas trepadoras (lianas) que no suelta una, sin tener bien agarrada la otra, pues bien, quienes presentan este síndrome evitan el dolor emocional de una perdida, refugiándose inmediatamente en una nueva pareja.

Esta conducta no solo se puso de moda en la era digital, con las aplicaciones de citas y redes sociales que facilitan el acceso inmediato a nuevas relaciones, esto ha sucedido desde siempre con lo que le llamábamos “un clavo quita otro clavo”. Se prefiere mantener una apariencia de “cierta estabilidad emocional” y estar siempre cubierto de compañía, en lugar de enfrentarse a la soledad.

En este mundo donde conectar con alguien es fundamental surgen constantemente nuevos conceptos, que a algunos les ayuda a comprender mejor sus experiencias. ¿Te suena este comportamiento tan dependiente?,¿Conoces a alguien que le cueste “bajar a tierra” y contactar con el dolor de una perdida?  ¿Quieres conocer las consecuencias que puede tener seguir así?

Identifica si padeces este problema

Una persona que presente este síndrome tendrá estas características:

  • Al poco de romper una relación ya busca sustituto inmediatamente, sin analizar los errores.
  • Te asusta quedarte sin pareja y haces lo posible por tener la agenda completa con actividades o planes con amigos, no concibes una existencia sin tener pareja porque forma parte de tus creencias de vida.
  • Repites el mismo Patrón y los mismos errores en cada nueva relación, es decir, o tú fallas en lo mismo una y otra vez o las personas “pecan” de lo mismo contigo para que no funcionen esas relaciones.
  • Evitas la autocrítica, ni analizas con objetividad los motivos de las rupturas anteriores ni inviertes tiempo en trabajar sobre tu propio crecimiento emocional.
  • Búsqueda constante de dopamina en las nuevas experiencias amorosas sin saber realmente lo que quieres ni necesitas.
  •  “Anestesias” el dolor de la ruptura emocional con una nueva ilusión para no enfrentarte al sufrimiento.

¿Cual pueden ser las Causas?

Las más frecuentes se encuentran en:

  • Miedo a la soledad, la falta de seguridad en uno mismo y en su capacidad de enfrentar la vida sin una pareja puede fomentar este comportamiento.
  • No saber gestionar un duelo, ni la acumulación de emociones negativas que impactan en su estilo de vida, seguramente tengan por resolver las heridas de la infancia del abandono y rechazo.
  • Padecer ansiedaddepresión baja autoestima, por eso buscan en esas nuevas parejas la seguridad que no encuentran en sí mismos.
  • Ser un narcisista por la necesidad de que alguien te valide constantemente sobre tus cualidades, y se busca a personas que les admiren por algo, porque necesitan atención (quizás la que tuvieron en exceso de sus madres o en defecto).
  • Dependencia emocional: Aquellos que dependen emocionalmente de otros para su bienestar pueden sentirse incapaces de dejar una relación sin tener otra en puerta.

Consecuencias

Tomarse el tiempo para reflexionar sobre lo sucedido, aprender de los errores y fortalecer la propia identidad es clave para construir relaciones futuras más saludables, sino se realiza un duelo tras una ruptura de forma necesaria no conseguirás un crecimiento personal. Evitar el dolor o tus miedos aumentará un proceso destructivo que afectará a tu amor propio.

Algunos de los efectos negativos tanto en quien lo padece como en sus potenciales parejas son:

  • Tener relaciones idealizadas y limerentes, con cierta superficialidad emocional, ya que lo que te pueden dar si te lo quitan, enseguida buscarás quien te lo vaya a suplir, convirtiéndote en un autómata emocional y a las parejas en gamificaciones.
  • Utilizar a terceros, si son dejados el que padece este síndrome, aunque no esté muy enamorado se “aferrará” a otra persona solo por no estar sin pareja. Los nuevos noviazgos, lejos de proporcionar estabilidad, se convierten en un parche que no aborda los problemas de fondo y dificulta el establecimiento de vínculos auténticos y profundos.
  • Tener cada vez más terror a la soledad y ansiedad.

¿Se puede superar este Síndrome?

Es fundamental tomar conciencia de que no es sano unir relaciones sin antes cerrar ciclos emocionales y ser valiente para enfrentar el dolor de las rupturas. Tomarse el tiempo que sea necesario para sanar te ayudará a construir relaciones más sólidas en el futuro, además de trabajar en la propia autoestima e independencia emocional para evitar caer en el ciclo de las relaciones liana.

Algunos pasos fundamentales pueden ser:

  • Aprender a estar solo, viajar y hacer actividades con las que disfrutar.
  • Hacer terapia para sanar las heridas del pasado, reformular las creencias que tienes, utilizar herramientas y estrategias para enfrentarse a la vida solo o acompañado pero de forma madura y plena.
  • Saber quién eres sin pareja y lo que quieres de una relación de pareja, no puedes conformarte con lo que sea.

El autoconocimiento es muy importante para romper con este ciclo de relaciones tóxicas para poder conectar con quién sea de manera auténtica.

Artículo escrito 16 mayo 2025 para El Progreso de Lugo

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