Rocío Carrasco

LA SEMILLA DEL MAL

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El efecto que ha producido el documental de Rocío Carrasco ha visibilizado que cualquiera puede sufrir violencia de genero

Muchas mujeres que nunca se habían atrevido a contar su historia sentimental repleta de angustia, empiezan a dar el paso a denunciar o salir de las encrucijadas que han germinado en un calvario de sufrimiento, o toman convivencia sobre su situación de pareja que no es del todo sana, porque se han dado cuenta al empatizar con las situaciones que relata Rocío Carrasco en su documental de la televisión, que han sido o son mujeres maltratadas.

No todos los hombres son maltratadores, y algunas mujeres también ejercen un abuso de poder y violencia hacia sus parejas que silencian ellos y nadie conoce. Vivimos en una sociedad que ha normalizado los micromachismos, sexualizaciones, y ciertas conductas que se justifican constantemente, minimizando los efectos nefastos que ocasiona padecer todo ese “maltrato” en el equilibrio emocional de una persona. Además, una pareja que funciona de esta manera, si tiene hijos, ellos sufrirán las consecuencias y tendrán bastantes posibilidades de copiar o la conducta del maltratador o de la víctima, convirtiendo en forma de bucle generacional un comportamiento tan toxico que reproducirán con sus parejas futuras y así, esto nunca se va a acabar.

Algunos de las definiciones que se han puesto de moda y pueden ayudarte a identificar si sufres un maltrato son los siguientes:

El ciclo de la violencia

Las estrategias que emplea el agresor para lograr su propósito y controlar a la víctima se conoce como el Ciclo de la Violencia, teoría ideada por la psicóloga Leonore Walker y está formada por tres fases:

  1. La acumulación de tensión donde el maltratador mediante: reproches, chantajes emocionales, manipulaciones, silencios, castigos, reta a la víctima, pero esta cede para evitar discusiones.
  2. Explosión y bronca, cuando aparecen las agresiones verbales, físicas, sexuales o psicológicas intensificadas.
  3. Alejamiento, distancia o semi-ruptura, que es cuando hay más posibilidades de que una persona pida ayuda o rompa con la relación, pero el maltratador despliega sus medios para meditante su “arrepentimiento” regresar.

Este ciclo se repite incansablemente y desgasta la autoestima a la víctima. Cuando el maltrato se va normalizando es más difícil salir de esa relación, porque se van deteriorando notablemente la capacidad de reaccionar y verbalizar a las victimas lo que les sucede.

Luz de Gas o Gaslight,

Es un término que tiene su origen en la película Gaslight, de George Cukor, en 1944 que relata la convivencia de una pareja y el hombre hace creer manipulando a su mujer que los ruidos que aparecen en su casa, a la que acaban de mudarse, son fruto de sus alucinaciones.

Para que alguien ejerza este tipo de manipulación, tiene que utilizar de forma muy sutil su lenguaje para culpabilizar a su víctima, con frases del tipo de: “fuiste tú quien me dijo eso …”, «los celos te están volviendo loca», “tú no eres normal”, “tú también tienes fallos, pero nadie se atreve a decirte nada, te lo digo yo que te quiero” o repetirle incansablemente que se lo inventa, por culpa de su carácter, que está mal de la cabeza o que le comen los celos.

Tergiversar conversaciones, para desprestigiar a la víctima y hacerla dudar de todo lo que ocurre. Quien lo sufre tiene una sensación de irrealidad permanente, de que se inventa las cosas o de creerse que está loca.

Violencia vicaria

Es un maltrato específico que se produce contra los hijos e hijas. Es la que se ejerce contra una persona a través del daño contra otras, es decir, para dañar a una expareja, un maltratador dirigirá violencia a sus hijos para que repercuta en su madre.

Los hijos son instrumentos u objetos, que se usan para manipular, controlar y someter a la mujer, al ya no convivir juntos utilizan ese nexo común para dañar.

Revictimización

La “doble victimización” es cómo las víctimas no solo tienen que asumir el daño ocasionado del maltrato que han sufrido, sino también cuando no son creidas a nivel judicial e institucional, o de su entorno y a nivel de los medios de comunicación les desprestigian. Se les cuestiona lo que dicen, y por ello sienten mucha vergüenza, lo que provoca un trauma añadido, por el sentimiento de culpa que se les genera también a raíz de todo esto.

Claros ejemplos de este hecho, es: cuando se publican fotos de una víctima de abuso de “cualquier manada”, donde se ofrecen todo tipo de detalles de lo que ha sufrido una mujer y lo que tiene que soportar a nivel judicial descalificaciones por parte de los abogados de la parte contraria, periodistas o mundo mediático en general, y por supuesto de la opinión acida en las redes sociales.

¿Porque tolera al menos incialmente, una mujer este tipo de comportamiento? 

Las primeras veces que una mujer detecta un maltrato de este tipo, sigue al lado de su pareja sencillamente porque cree que tiene que demostrarle, que está equivocado, que ella no es así. Luchará justificándose y explicándole sus propios argumentos, porque pudiera ser que lo que él le dice es cierto, pero si no lo es, como su autoestima es frágil, se siente vulnerable o cree que es inútil, que no vale nada, unido todo eso a su exceso de empatía y autocritica, le hará dudar de si ella pudiera estar equivocada, dando más credibilidad a lo que le dice su maltratador.

Mujeres de carácter más fuerte, pueden entremezclan su orgullo o arrogancia que provocará que deseen ver un cambio de comportamiento en el otro, es decir, creerse que: “yo me encargo de rehabilitar a este” “te voy a demostrar que estas equivocado”, generando un gran sentimiento de culpa en el subconsciente, que al saber que no lo están haciendo bien porque también se comportan de forma toxicas: porque les contestan o piensan negativamente, creen que se merecen ser “queridas” de esa manera.

La verdadera clave para salir de una relación de este tipo, es descubrir que no se tiene que rescatar a su maltratador, que no se debe aleccionarle o educarle en nada, no tiene que cambiarlo, solo puede cambiar dándose más amor así misma.

Articulo escrito 24 abril 2021 para El Progreso de Lugo