dependencia emocional

RELACIONES IMPOSIBLES

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El deseo de salvar a los que nunca están disponibles tiene su origen en el apego ansioso

Hay personas que, sin darse cuenta, repiten la misma historia sentimental, cambian los nombres y circunstancias, pero el patrón permanece intacto: se sienten atraídas por personas emocionalmente no-disponibles, con vidas caóticas, conflictos constantes o incapaces de comprometerse.

Si se les pregunta qué les gusta realmente de esa persona, responden con dudas, no admiran especialmente su forma de ser, no se sienten bien tratadas y la relación apenas les aporta tranquilidad, pero permanecen allí, esperando que algún día todo cambie.

La mente queda atrapada en disculparlos: “todavía no está preparada para quererme”, “todavía no ha superado su pasado”, … y mientras tanto, la relación gira alrededor de la espera.

Interpreta cada pequeño gesto como una señal de que el cambio está cerca. Esa esperanza actúa como un potente reforzador emocional que dificulta romper el vínculo y esto en psicología se le conoce como tener Apego Ansioso.

No se enamoran de la persona, se enganchan a la esperanza.

¿Qué es el apego ansioso?

No es tener una psicopatología de la que hay que curarse: se trata más bien de un estilo relacional que se desarrolla en respuesta a haberse criado en una dinámica familiar inestable. Las personas con este estilo afectivo perciben constantemente el riesgo de ser rechazadas o abandonadas y tienden a buscar de manera persistente seguridad en sus relaciones. La ansiedad relacional a menudo se manifiesta mediante:

· Miedo al abandono.

· Dificultad para regular las emociones.

· Interpretar las señales de comportamiento ambiguas como rechazo/ o amor.

· Dependencia emocional de la pareja.

Este estilo de apego va acompañado de una necesidad constante de aprobación y de un profundo temor a la soledad o a un abandono repentino, y las relaciones están caracterizadas por inestabilidad y conflictos constantes.

El estado de ánimo depende casi completamente, de cómo está la relación ese día, en el fondo, no te crees que alguien pueda quererte de verdad, sin condiciones.

El síndrome del salvador

Muchas personas desarrollan relaciones donde terminan ejerciendo más de terapeutas que de parejas. Escuchan, comprenden, rescatan, solucionan problemas económicos, familiares o emocionales, se convierten en el apoyo incondicional de alguien que parece necesitarles constantemente.

El problema aparece cuando la relación deja de construirse desde la reciprocidad y pasa a sostenerse únicamente sobre el cuidado. Paradójicamente, cuanto más ayudan, más imprescindibles creen ser, y mayor miedo sienten a marcharse. Su identidad acaba dependiendo de seguir siendo necesarios.

Cuando estás con una persona ambigua o impredecible, se activa una necesidad intensa de conseguir su aprobación. Cada acercamiento genera alivio y cada distancia provoca ansiedad. La relación termina convirtiéndose en una montaña rusa emocional donde el bienestar depende completamente del comportamiento del otro.

El vínculo no se sostiene por el bienestar que produce, sino por la expectativa de que algún día esa persona será diferente

Comportamiento en pareja

-Necesidad de confirmación de que te quiere, de que todo está bien, de que no está enfadado contigo.

-Revisas el móvil, esperando sus mensajes, y si tarda en contestar, tu mente empieza a construir escenarios catastróficos.

-Te cuesta estar sola o hacer planes sin él/ella, sientes que algo va a salir mal en tu ausencia.

-Cedes en tus necesidades con tal de no generar conflicto o que te deje.

-Si discutís, sientes un pánico desproporcionado a romper.

-Buscas señales de que te va a abandonar o no te quiere, aunque no haya motivos reales para pensar eso.

Experiencias que generan este apego

-Cuidadores emocionalmente inconsistentes: presentes físicamente, pero ausentes emocionalmente.

-Situaciones de separación o pérdida temprana: fallecimiento de un progenitor, divorcios muy conflictivos, enfermedad de algún progenitor.

-Relaciones anteriores donde fuiste abandonada o traicionada: no solo en la infancia, también en relaciones de pareja adultas que dejaron una herida profunda

-Mensajes familiares que asociaban el amor con el rendimiento: «te quiero cuando te portas bien», «tengo que sacrificarme por vosotros», «no llores o no te hago caso»

-Crianza de alta exigencia o crítica

Los Evitativos

En el extremo opuesto encontramos a quienes presentan un estilo de apego evitativo.

Suelen valorar mucho su independencia, les cuesta expresar su vulnerabilidad y se vuelven incomodos cuando una relación comienza a profundizar emocionalmente, no necesariamente rechazan el amor, pero sí el exceso de intimidad, por eso alternan momentos de cercanía con otros de retirada, creando mensajes contradictorios que generan enorme confusión en la pareja.

La combinación entre una persona con apego ansioso y otra con apego evitativo suele generar uno de las uniones más frecuentes de parejas. Donde uno persigue cercanía, el otro necesita distancia. Cuanto más insiste uno, más se aleja el otro. Y cuanto más se aleja, más ansiedad siente quien teme perder la relación.

Se establece así un círculo de persecución y huida donde ambos terminan reforzando las inseguridades del otro.

¿Por qué eliges a quién te hace sufrir?

Buscamos, sin ser conscientes, relaciones que resultan familiares, no se elige aquello que nos hace felices, sino aquello que nuestro cerebro reconoce como conocido. Si durante la infancia el afecto fue impredecible, es posible que de adultos confundamos incertidumbre con intensidad y tranquilidad con falta de pasión. La calma puede resultar extraña y el caos, sorprendentemente familiar.

En vez de preguntarte: “¿Por qué no cambia?”, cuestiónate: “¿Por qué sigo esperando que cambie alguien que me demuestra continuamente quién es?”

Cambiar el foco de estar tan pendiente del otro hacia uno mismo, permite comprender qué necesidad emocional mantiene viva esa relación. No se trata únicamente de analizar a quién elegimos, sino también de entender qué parte de nosotros necesita seguir eligiendo a personas que nunca terminan de estar disponibles.

El amor sano no se sostiene sobre la espera, el rescate ni la incertidumbre constante, se construye desde la reciprocidad, la seguridad emocional y la libertad de poder ser uno mismo sin tener que demostrar continuamente que merece ser querido.

Articulo escrito 18 julio 2026 para El Progreso de Lugo

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Enlazar una relación amorosa tras otra, sin elaborar un tiempo para la reflexión, acaba pasando factura al equilibrio emocional

Es de extrema toxicidad, no darle un espacio, tiempo y lugar al dolor que se experimenta después de una ruptura sentimental.

El síndrome de Tarzán explica la conducta, que personas de cualquier edad, pueden experimentar cuando son incapaces de cerrar ciclos al romper una relación de pareja, lo que les lleva a “saltar” de una persona a otra cubriendo ese hueco afectivo, sin tomarse el tiempo necesario para sanar y reflexionar.

¿Pero a qué viene relacionar a Tarzán, con un comportamiento tan dependiente emocional? Sabemos que este personaje de ficción de Edgar Rice Burroughs, es representado entre otras características de moverse por la selva agarrándose por las plantas trepadoras (lianas) que no suelta una, sin tener bien agarrada la otra, pues bien, quienes presentan este síndrome evitan el dolor emocional de una perdida, refugiándose inmediatamente en una nueva pareja.

Esta conducta no solo se puso de moda en la era digital, con las aplicaciones de citas y redes sociales que facilitan el acceso inmediato a nuevas relaciones, esto ha sucedido desde siempre con lo que le llamábamos “un clavo quita otro clavo”. Se prefiere mantener una apariencia de “cierta estabilidad emocional” y estar siempre cubierto de compañía, en lugar de enfrentarse a la soledad.

En este mundo donde conectar con alguien es fundamental surgen constantemente nuevos conceptos, que a algunos les ayuda a comprender mejor sus experiencias. ¿Te suena este comportamiento tan dependiente?,¿Conoces a alguien que le cueste “bajar a tierra” y contactar con el dolor de una perdida?  ¿Quieres conocer las consecuencias que puede tener seguir así?

Identifica si padeces este problema

Una persona que presente este síndrome tendrá estas características:

  • Al poco de romper una relación ya busca sustituto inmediatamente, sin analizar los errores.
  • Te asusta quedarte sin pareja y haces lo posible por tener la agenda completa con actividades o planes con amigos, no concibes una existencia sin tener pareja porque forma parte de tus creencias de vida.
  • Repites el mismo Patrón y los mismos errores en cada nueva relación, es decir, o tú fallas en lo mismo una y otra vez o las personas “pecan” de lo mismo contigo para que no funcionen esas relaciones.
  • Evitas la autocrítica, ni analizas con objetividad los motivos de las rupturas anteriores ni inviertes tiempo en trabajar sobre tu propio crecimiento emocional.
  • Búsqueda constante de dopamina en las nuevas experiencias amorosas sin saber realmente lo que quieres ni necesitas.
  •  “Anestesias” el dolor de la ruptura emocional con una nueva ilusión para no enfrentarte al sufrimiento.

¿Cual pueden ser las Causas?

Las más frecuentes se encuentran en:

  • Miedo a la soledad, la falta de seguridad en uno mismo y en su capacidad de enfrentar la vida sin una pareja puede fomentar este comportamiento.
  • No saber gestionar un duelo, ni la acumulación de emociones negativas que impactan en su estilo de vida, seguramente tengan por resolver las heridas de la infancia del abandono y rechazo.
  • Padecer ansiedaddepresión baja autoestima, por eso buscan en esas nuevas parejas la seguridad que no encuentran en sí mismos.
  • Ser un narcisista por la necesidad de que alguien te valide constantemente sobre tus cualidades, y se busca a personas que les admiren por algo, porque necesitan atención (quizás la que tuvieron en exceso de sus madres o en defecto).
  • Dependencia emocional: Aquellos que dependen emocionalmente de otros para su bienestar pueden sentirse incapaces de dejar una relación sin tener otra en puerta.

Consecuencias

Tomarse el tiempo para reflexionar sobre lo sucedido, aprender de los errores y fortalecer la propia identidad es clave para construir relaciones futuras más saludables, sino se realiza un duelo tras una ruptura de forma necesaria no conseguirás un crecimiento personal. Evitar el dolor o tus miedos aumentará un proceso destructivo que afectará a tu amor propio.

Algunos de los efectos negativos tanto en quien lo padece como en sus potenciales parejas son:

  • Tener relaciones idealizadas y limerentes, con cierta superficialidad emocional, ya que lo que te pueden dar si te lo quitan, enseguida buscarás quien te lo vaya a suplir, convirtiéndote en un autómata emocional y a las parejas en gamificaciones.
  • Utilizar a terceros, si son dejados el que padece este síndrome, aunque no esté muy enamorado se “aferrará” a otra persona solo por no estar sin pareja. Los nuevos noviazgos, lejos de proporcionar estabilidad, se convierten en un parche que no aborda los problemas de fondo y dificulta el establecimiento de vínculos auténticos y profundos.
  • Tener cada vez más terror a la soledad y ansiedad.

¿Se puede superar este Síndrome?

Es fundamental tomar conciencia de que no es sano unir relaciones sin antes cerrar ciclos emocionales y ser valiente para enfrentar el dolor de las rupturas. Tomarse el tiempo que sea necesario para sanar te ayudará a construir relaciones más sólidas en el futuro, además de trabajar en la propia autoestima e independencia emocional para evitar caer en el ciclo de las relaciones liana.

Algunos pasos fundamentales pueden ser:

  • Aprender a estar solo, viajar y hacer actividades con las que disfrutar.
  • Hacer terapia para sanar las heridas del pasado, reformular las creencias que tienes, utilizar herramientas y estrategias para enfrentarse a la vida solo o acompañado pero de forma madura y plena.
  • Saber quién eres sin pareja y lo que quieres de una relación de pareja, no puedes conformarte con lo que sea.

El autoconocimiento es muy importante para romper con este ciclo de relaciones tóxicas para poder conectar con quién sea de manera auténtica.

Artículo escrito 16 mayo 2025 para El Progreso de Lugo

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