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¡QUIERO QUE CAMBIES!

¡QUIERO QUE CAMBIES! 469 1280 AnaCastroLiz

Intentar que una persona se comporte como te gustaría genera mucha frustración cuando ves que no lo consigues

Es frecuente que un miembro de una pareja espere a que el otro “se dé cuenta alguna vez” y se acabe comportando como realmente desea que lo haga, incluso sin llegar a pedírselo, y siendo ésta a veces la única razón de unión, “esperar ese cambio que nunca llega”.

¿Si tu pareja no hace lo que tú esperas es que no te quiere? No tiene por qué ser así, lo que sucede es que se comporta en base a sus creencias, costumbres y principios, que no tienen por qué ser los mismos que los tuyos.

La frase “estrella” más repetida por la mayoría de las parejas que se encuentran con este problema, es: “siempre haces lo mismo, nunca cambiarás” y es realmente muy tóxica.

Pretender que tu pareja realice un giro de 180º con su forma de comportarse solo porque se lo pides, equivale a rechazarla y anularla, es como pedirle que sea quien no es, o que se convierta en otra persona.

Al pasar la primera fase del enamoramiento es cuando empiezan a aflorar los defectos, y se toma conciencia de que existen diferencias. Aprender a negociar y no dar por sentado que tu forma de percibir la vida y de hacer las cosas es mejor que la del otro o la manera más perfecta, es importantísimo, porque si tu pareja no cumple tus expectativas te sentirás frustrado. Existen muchas relaciones de pareja que llevan tiempo juntas y se basan en este comportamiento, de esperar un cambio uno en el otro, algo que nunca llega.

Puedes expresar lo que te molesta y proponer un cambio de actitud a la otra parte con críticas constructivas, pero sin acabar en la imposición del tipo de: “porque yo lo digo” o “tiene que ser así sino te dejo”.

En este artículo pretendo que entiendas por qué quieres cambiar al otro, que puedes hacer y como resolver esta situación de “las falsas expectativas”.

Expectativas e ilusiones

Las creencias limitantes irracionales del estilo de: “si me quiere cambiará”, “nuestro amor puede con todo”, son pensamientos que han surgido a raíz de películas e historias de amor muy dramáticas que llevas metidas en tu mente desde toda tu vida, creyendo que el amor verdadero consiste en tener que luchar por salvar la relación o intentar ajustarte a una persona que quizás no encaja para nada en tu vida.

Por lo que tienes configurado en tu “subconsciente” un concepto del amor y de las relaciones de pareja irreal, pero que aun así pretendes alcanzar y al no conseguirlo surge la desilusión y los conflictos.

Liberarse de las expectativas no es fácil, para eso debes analizar cuáles son tus creencias sobre el amor, y romper con esos ideales si te han hecho daño en tu vida amorosa y aprender a aceptar al otro como es, si es que ambos os beneficiáis.

¿Cambiar por ti o por él mismo?

Las terapias psicológicas sirven para ayudar a las personas a conseguir encajar otros enfoques y perspectivas distintas en su vida.

Situaciones como: la falta de respeto, abuso, desprecio o engaño no son aceptables en una relación y son muy difíciles de cambiar cuando además es algo repetitivo.

El típico: “yo soy así, me coges o me dejas” puede originar en quién lo escucha, una necesidad de tener que “transformar” al otro y por llevarle la contraria, hacer lo posible para que no se comporte más de esa forma.

No seas participe de esa dinámica tan toxica, ya que si: eres infeliz, sufres, no eres tú mismo, no te sientes respetado, y la otra persona no se plantea ningún cambio, debes cambiar tú, y romper. Cambiar es transformarse, despertar la conciencia a una nueva realidad y evolucionar, algo que no se consigue de un día para otro, sino con trabajo interior y mucha paciencia.

Para realizar un cambio son necesarias dos cosas:

  1. Darse cuenta de que se quiere cambiar y desear hacerlo con ilusión y
  2. Comprometerse con ello.

Comparte tu sentir

Utiliza estas pautas para aprender a expresar lo que no te gusta:

  1. Propón sin imponer. Coaccionar o ordenar, te colocará en una posición de “creerte superior” o en ofrecer un afecto “maternal”, ambas reacciones provocarán rebeldía o lucha, por ambas partes, y tendrá tendencia tu pareja a hacer justamente lo contrario para demostrarse a sí mismo que tiene libertad en sus actos. Si amenazas o presionas, obtendrás lo contrario a lo deseado. Utiliza frases en positivo del tipo de: “me gustaría que … “, etc.
  2. Es más importante el hecho de expresarte que desear que cambio en el otro. Decir lo que piensas te concede el derecho a manifestar tus necesidades o deseos.
  3. Distingue si lo que quieres es una preferencia o una necesidad. Si necesitas que cambie, te esclavizarás a que lo haga, y todo tu equilibrio girará en torno a ese objetivo.
  4. Revisar vuestras prioridades y valores. Lo que tú puedes ver como negativo a lo mejor tu pareja, no lo valora de la misma forma, así que debéis interpretar las realidades de una manera conjunta, dando cabida a las dos formas de ver las cosas.
  5. No te lo tomes personal. Intenta entender la intención de sus actos y donde se pudieron originar, sin atacarlo o juzgarlo por ello. Plantéale ese cambio en términos positivos:me gustaría que te comportaras asi …” para que tu pareja sepa exactamente qué esperas y por qué. Dar vueltas, una y otra vez, al comportamiento inadecuado de tu pareja, fomentará más negatividad entre ambos.

Transfórmate tú

¿Quieres que cambie para ser más feliz, o que él sufra menos, o que te sientas mejor por conseguir lo que te propones? .

Si quieres que tu pareja cambie, cambia tú, como, por ejemplo;

  • Si no te gusta cómo te habla, habla tú con respeto sin subir el tono.
  • Si un desastre con sus cosas, organiza tú las tuyas.
  • Si no sabe relacionarse socialmente o no tiene amigos, fomenta tu vida social.
  • Si hay algo de que no te gusta o te está haciendo daño, díselo, pero no busques su cambio.

Las relaciones de pareja son tu reflejo, si tú cambias, todo cambia, a lo mejor no como tú quieres, pero al menos podrás darte el derecho de evolucionar tú. Deja de luchar y pelear para conseguir que cambie, es algo que no depende solo de ti, solo eres el responsable de tus actos, pensamientos, emociones y comportamientos.

Articulo escrito 5 diciembre 2020 El Progreso de Lugo