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¿TE SIENTES INFERIOR A LOS DEMÁS?

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Si tienes la costumbre de compararte con los demás o creerte que vales menos es que tu autoestima esta por los suelos

Posiblemente seas una de las personas más sonrientes del mundo a vista de los demás, pero a ti no te sonríes, es más, tu cara en la soledad es más bien mustia. Te crees lo peor que hay bajo las estrellas, tus pensamientos te siguen como una nube gris y solo consigues clamar ese tormento cuando apagas la luz y te pones a dormir, ¡eso sí lo consigues!

Cuando te sientes inferior al resto, solo ves quién está mejor que tú; porque tienen una mejor posición social, o es mejor profesional, o su situación económica es más boyante o su vida emocional es más idílica y solo te fijas en sus circunstancias machacándote porque razón no eres como ese o esa.

Es igual que sea alguien de tu círculo cercano o cualquier persona que acababas de conocer, si siempre sales perdiendo: es que te estas maltratando.

Esta es la historia de ti mismo o de tu pareja, o de muchas personas que conoces o quizás no, es un mal común que genera mucho sufrimiento. En este artículo intentare explicarte como podrías dejar de funcionar así.

Frases que se repiten

Lo peor es que cuando te sientes menos, crees que todo el mundo te lo está leyendo en la frente como si llevaras un cartel luminoso que va pasando frases como en un estadio de futbol con la publicidad y te dices: “soy menos que tu” o “no merezco la pena” o “no estoy a la altura de las circunstancias” o montón de frases destructivas, similares que te repites como un mantra de forma mental.

Además, si analizas todo lo que te puede decir cualquiera, la opinión que tenga sobre ti, te influirá en que no seas natural y ya te comportes en función de lo que crees que piensa sobre ti. Tus miedos no te dejarán dar lo mejor de ti y andarás sin energía desgastado como un móvil sin batería.

También tendrás posiblemente miedo de que tu pareja te deje o se fije en otro mejor, porque sea más guapo, o inteligente, es fácil que te preguntes ¿por qué va a querer estar contigo? Dudas que puedes tener, si te crees que no sirves para nada o no mereces a esa persona.

El problema no está en los demás; el problema tiene que ver contigo y tu mundo interior.

¿Por qué te sientes tan poca cosa?

Tu percepción de ti mismo sobre cómo te ves, eso es lo que determina la forma en que procesarás tus juicios sobre otras personas. Según te juzgues a ti, así criticarás. Es decir, si en ti ves solo lo feo que habita en ti, será en lo que más te fijes de los demás. Te verás pequeño porque has construido una serie de creencias limitantes sobre quién eres desde hace muchos años.

Si en tu grupo de amigos tu papel siempre fue el secundario, o estuviste a la sombra de alguien, no te han escuchado o no te has sentido protagonista puede haber influido en que en tu etapa adulta no te sientas importante.

Ponerte metas altas en el trabajo y acumular cansancio o estrés y ser excesivamente perfeccionista puede hacer que, si no consigues lo que te propones, te hundas.

Haber sido tratado de forma injusta en una situación personal o haber tenido relaciones de pareja, donde te han ridiculizado o humillado puede hacer que te sientas así de mal.

 ¿Dónde está el problema?

Si no consideras ser merecedor de afecto de los demás y además te machacas con pensamientos negativos eso hará que tu estado de ánimo sea abatido y que te impedirá ver la luz al final del túnel.

Si has crecido en un ambiente pesimista, donde tus padres lo veían todo negro, es probable que de adulto tiendas a adoptar esta mentalidad.

Pensar que todas las cosas malas te suceden a ti, te pondrá en una condición de minusvalía emocional y de ser muy exagerado.

Te has comparado con otros toda la vida pues a partir de ahora que sea para aprender a tomar los aspectos positivos de ellos, pero nunca deberías hacerlo de forma obsesiva, tú no eres como el otro ni el otro como tú, tu eres único.

Cuidado con sentir envidia y solo buscar agradar a los demás, cualesquiera de ambas conductas te desgastarán y te harán perder tu propia esencia.

Pon fin a esa esclavitud

Te voy a explicar cómo liberarte de esa forma de funcionar:

  • Reconoce a tu autoboicoteador, esa vocecilla que te habla internamente y te dice que tú no vales. Ponle nombre: “el pesado interno” “el pelmazo”, “aguafiestas” y a partir de ahí le hablas y lo pones en su sitio.
  • Identifica y escucha ese diálogo interno, sé consciente de él.

Ese tipo de pensamiento está destruyendo tu autoestima, asi que aprende a separarlo del resto de los pensamientos o vivencias que puedas tener positivos en tu vida.

  • Respóndele a tu autoboicoteador. Puedes decirle cosas como: “¿Cómo que es eso de que no valgo nada? Y le explicas las cosas que quieres a partir de ahora que salgan bien en tu vida porque a partir de ahora eres tu quien manda.
  • Trátate con amor. Háblate de forma cariñosa y ten en cuenta tus prioridades, valores y preferencias.
  • Si tienes que compararte que sea contigo mismo.No es justo que te compares con otra persona que no tiene nada que ver contigo, porque cada uno tiene sus prioridades, sueños y deseos en la vida. Lo importante eres tú y lo que quieres para ti. ¿Quién quieres ser? ¿Qué tienes que hacer para gustarte más que dentro de un año? Esas son las únicas preguntas que debes hacerte para avanzar.
  • Ten modelos o referentes a seguir, pero nunca que te sirvan para infravalorarte.
  • Acepta tus defectos. 
  • Valora tus logros, virtudes y de todo lo que eres capaz de hacer, pon tu energía en las cosas que te salen bien y te gustan.
  • Define tu propio concepto de éxitoporque tú eres quien mejor conoces tus aspiraciones y el contexto en el que te encuentras.
  • Vive tu presente. Diseña tu vida con lo que tienes en tu ahora y con las personas que te hacen feliz.
  • Disfruta de la conversación con los tuyos. Comunícate, habla y escucha. Aprende a ser más empático para entender lo que te une a los demás.
  • Eres especial e único. Créete merecedor de cosas buenas y que la abundancia de la vida te va a recompensar, sueña con lo que quieres conseguir, tu mereces disfrutar de cosas buenas.

Articulo escrito para EL PROGRESO de Lugo, 28 octubre 2019

LA NOCHE OSCURA DEL ALMA

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La depresión está conectada con un suceso señalado en tu vida y hace que te desvalorices y culpes por todo

¿Quién no ha pasado por una experiencia cargada de dolor? Desde perder a un ser querido, cambiar de trabajo, cambiar de vivienda, o pasar por una enfermedad, pueden ser algunos ejemplos, cualquiera de ellos puede desatar en nuestro interior todo tipo de emociones que con el tiempo nos pueden hacer madurar y hasta aprender de todo ello.

A ese proceso se le conoce también como “La noche oscura del alma” que es cuando una persona, pierde el sentido de la vida, sintiéndose totalmente desolada ya que se queda sin fe ni ganas de seguir adelante.

Es un proceso que posiblemente te haga reencontrarte contigo mismo y gracias a él te haga cambiar de sintonía, si antes has descubierto por qué y para qué estás aquí en esta vida, aquí y ahora.

Toda crisis debería ser usada a favor de uno mismo, para valorar lo que aún tienes, aunque haya pérdidas, para encontrar compasión, y sobre todo para darle un nuevo sentido a la vida con un nuevo camino por andar.

En este artículo pretendo explicarte porque te sientes así y porque tu vida está atrapada en tu pasado o te cuesta salir de esa oscuridad, y sobre todo lo que puedes hacer para superarlo.

Síntomas de una depresión

Algo común entre los caminantes de esta travesía tan oscura es que han perdido total interés por disfrutar de las actividades habituales, y conviven con un sentimiento de desesperación tan grande que les ocasiona fatiga a diario, sin ganas de nada, sintiendo indiferencia, desinterés, desánimo sobre cualquier cosa y miles de pensamientos negativos sobre lo que sea. No es fácil averiguar si quieren salir de ahí o si quieren mejorar, quizás sean los demás lo que deben cambiar, o dejar de dar la lata, porque son los que quieren que salgas de ese pozo. Duermes mal, quizás cada noche tengas que “empastillarte” para alcanzar descanso y al día siguiente sobrevivir al mundo, además no te gusta mucho hablar y menos de tus cosas o de lo que le interesa a los demás, en realidad te gusta escapar de la gente.

Pregúntate lo siguiente: ¿estas atrapado en tu infancia, adolescencia o alguna etapa anterior de tu vida? ¿te cuesta tomar decisiones? ¿no sabes ni quien eres o lo que quieres?.

El desequilibrio emocional se puede superar si haces consciente tus emociones y sentimientos, los aceptas y te perdonas, quizás merezca la pena darte una oportunidad.

¿De dónde viene ese bloqueo?

La persona con tendencias depresivas tiene conflictos pendientes que resolver y sobre todo suele atacar a su pareja, haciéndole pagar lo que no puede hacerle a las personas o situaciones que le han provocado mal.

Suele rechazar ayuda y eso no hace más que alimentar su rencor o su ira hacia quien le daño (a veces puede ser su padre o madre). Suele arrastras una herida desde niño de: rechazo, abandono, humillación, traición o injusticia y ha sufrido un gran dolor vivido en aislamiento, ya que no tuvo con quien hablar en su infancia o quien le escuchara sus angustias, por eso no aprendió a confiar en los demás, bloqueando sus deseos y metiéndose sobre sí mismo, mientras aumentaba su rencor.

Nadie en el mundo puede sacar a alguien así adelante si esa persona no ve que quiere salir de “su noche oscura del alma”. Si te está pasando a ti algo así acepta como te sientes.

Admite que, aunque fueras rechazado pudo haber sido tu interpretación de lo que has vivido.

“Para renacer, primero hay que convertirse en cenizas”
Nietzsche

Reconoce tu valor

Estas trastornado entre tus sueños y lo que sucede, entre lo que eres y lo que quieres ser. Navegas es un desequilibrio interior y te sientes limitado en tu espacio de existencia, donde no saboreas la vida, sintiéndote inútil. Tus expresiones favoritas son: “me ahogo”, “me quitan el aire” y te cuesta delimitar o marcar tu territorio y no sabes el espacio que ocupas en él.
Te sientes culpables de ser lo que eres además de tener tendencia a la auto-destrucción, necesitas mucha atención para sentirte valorado y manipulas a tu entorno para que te mimen.

Donde existe el miedo hay culpa

La culpa es “una auto-condena” y auto-boicot de la propia valoración como ser humano. Le sueles poner el valor a todo lo que te pasa como: “eso está bien o mal” de forma automática casi sin pensar, y lo hemos aprendido desde niños o heredado comportamental

mente de nuestros padres o alguien de nuestro entorno. Al culpar a alguien nos liberamos de ser los responsables y así conseguimos ser inocentes, y vamos por la vida de mártires y víctimas, consiguiendo el cariño y atención de los demás.

Observa que existe culpa en cada juicio crítico. Proyectamos culpa sobre todo el mundo que nos rodea, asi cada persona necesita tener un “enemigo” en su vida para poder cargarle con toda su “mierda” y quedarse tan agusto al hacerlo.

Lo primero que se debe hacer para dejar de culpa es observar a quien y que estas eligiendo culpar. Al dejar de hacerlo podrás experimentar el perdón, y soltar ese dolor. Si consiguieras abandonarte al hecho de juzgar te liberaras del proceso de tristeza.

Las relaciones personales y de pareja son oportunidades para conocernos a nosotros mismos, son espejos los demás donde podemos reconocer quien somos y saber lo que tenemos que sanar. Cuando aprendemos a observarnos liberamos al otro de llenar nuestras necesidades.

«Hay que morir varias veces para renacer.

Las crisis sirven para cancelar una época e inaugurar otra.»

Artículo publicado el 20 julio 2019 para EL PROGRESO de Lugo

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